Derivas del “product placement”

El “product placement” (la inserción de marcas y objetos en artículos periodísticos, ficciones cinematográficas o programas de televisión, de cualquier tipo) es un rentable negocio no del todo bien conocido y estudiado. Cabe pensar un par de posibles derivas implícitas de este negocio, que generan un tanto de confusión, vistos los motivos de la reciente decisión de introducir la tarjeta de crédito Visa en un nuevo videojuego (CSI: 3 Dimensions of Murder) que sigue la franquicia televisiva de la CBS, “CSI”.

La principal razón que ha llevado a Visa a introducir su tarjeta (según Jon Raj, Vicepresidente de “advertising and emerging media platforms”) como parte de la trama del videojuego, tiene que ver con el “mayor compromiso de un jugador en un espacio interactivo”. Sin duda la interactividad trae consigo un implicación mayor que la de un simple espectador.

Derivas comerciales

En primer lugar, hablar de “introducir la tarjeta Visa” no es la expresión adecuada, porque no hace justicia a la realidad. Se trata más bien de una “integración de la tarjeta Visa” en el seno de la trama de la historia que se presenta como entretenimiento o como juego. Lo mismo que se ha tratado de la “integración” de variados productos en otras películas o concursos y series de televisión.

La presencia de coche “DeLorean” en Back to the Future, del “Jeep Wrangler Rubicon” en Lara Croft: Tomb Raider, o del “Ford Taurus” en RoboCop, no está del todo “integrada”, si exceptuamos el caso de Tomb Raider, cuya imagen se utilizó para una campaña multimedia más allá de la presencia en la película. El uso de los coches puede compararse con la presencia o integración de relojes, gafas y otros productos en la trama de películas.

Lo mismo puede decirse, por ejemplo, de los teléfonos móviles “Sprint” o la tecnología geoespacial, o los ordenadores “Apple” en la serie 24 (de ordinario, utilizados por los protagonistas y “los buenos”, aunque haya también compatibles alrededor). O del vaso de “Coca Cola” que tiene cada miembro del jurado de American Idol. O, por no seguir con detalles, baste recordar con el blog de Audry que la NBC llegó a la cifra de 7.460 “product placement” en el reality-show The Contender. Es también Audry quien, de paso, recuerda que este mismo “colocar productos” ha crecido en los medios impresos, en 2005 (en revistas, un 17,5% hasta $160,9 millones y un 16,9% en diarios, hasta $65 millones de negocio).

Está claro que el precio de este “colocar productos” está proporcionalmente relacionado con la mayor o menor “implicación” del producto en la trama argumental, sea de una ficción o sea en la narración y argumentación de un artículo o un reportaje (sin que sea considerado como publi-reportaje).

Derivas -digamos- ideológicas

Está claro también que -puesto que, por ejemplo, hoy día un candidato de un partido político, lo mismo que algo más sutil, como puede ser una ideología política o un modo de entender la vida, es considerado sistemáticamente como un “producto”- el mercado del “product placement” entra de lleno en la comunicación institucional y de ideas.

Puede que se trate de una persona famosa (sea político, cineasta, científico, deportista, etc.) como institución, o de una fundación, una ONG, un grupo de presión, un ministerio, un laboratorio farmacéutico, una Universidad, un grupo profesional, o de un “think tank”, un grupo étnico o religioso, un equipo de fútbol, una nación, un país, etc. En todos los casos, el objetivo parece que es ser mencionado positivamente en un artículo, o en un talk-show, o en una ficción, cosa que -a fin de cuentas- termina estando en la cuerda floja entre el “product placement”, o el “tráfico de influencias” por un lado y la libertad de acción y de opinión de los profesionales de la comunicación o la persuasión ideológica por otro.

La primera reacción fuerte y explícita ante las pretensiones del “product placement” integrado dentro de las historias de ficción han venido de los guionistas y los actores de Hollywood. ¿Por qué han de introducir determinados ???productos??? comerciales o razonamientos ideológicos en las tramas de sus historias?

Ya no es sólo cuestión de que la marca “Burger King” aparezca en la vestimenta de los personajes de The Apprentice, sino de que uno de tales “burger” forme razonablemente parte de la trama de una historia. Y sabiendo que en la temporada pasada el negocio del “product placement” en cine y televisión supuso ingresos cercanos a los mil millones de dólares, de entrada guionistas y actores quieren que éste negocio se regule de algún modo. Y que Nielsen se apresta a medir lo que aparezca en el mercado del video.

“Infiltrar” modos de ver las cosas

Es cierto que por el momento, hoy solo se habla -en público- de genuinos productos comerciales. Aún no se habla públicamente de “trufar” o “infiltrar” las tramas de las historias con determinadas ideologías, filosofías o teologías, consideradas como “productos” para “integrar” en esas tramas. Aunque todos sepamos mucho -por ejemplo- de un genérico “american way of life” y al tiempo hayamos oído hablar con ciero escepticismo justificado de los “persuasores ocultos” de Vance Packard.

Algo se andará, porque si el “product placement” es sólo un negocio gestionado básicamente por managers, con sus tarifas y precios de coste, es probable que más bien pronto que tarde terminen “integrándose” en ficciones y no-ficciones ofrecidas al espectador con generosa inocencia (”gratis”), determinadas inclusiones y exclusiones que sin duda encierran gérmenes clasistas, sexistas o racistas, y que propician discriminaciones ideológicas y religiosas

Como a cualquiera, esto me parece indigno. Porque en buena ley no todo es, ni puede ser considerado, un “producto” para “colocar”. Una cosa es que vivamos en una sociedad de mercado y otra que prácticamente todo se pueda entender como artículo de compra y venta.

Es mejor que el “product placement” no sea una operación de “integración” o absorción por parte del receptor de esos “productos” (sean comerciales o visiones ideológicas) en su estilo de vida y en sus principios vitales. Quiero pensar, en plan optimisma, que ni todo tiene un precio, ni ser buenos ciudadanos equivale a ser buenos mercaderes (sobre todo, buenos consumidores o fieles “adquirentes” no problemáticos).

No hay que tener manías conspiratorias para saber que Orwell y Huxley dijeron algo sobre posibles derivas de un fenómeno semejante, sin entonces saber del “product placement”, ni de videojuegos interactivos. Hoy hacemos pantomimas con el “Gran Hermano” y jerigonzas con el “Brave New World”. Sin querer a veces distinguir el “product placement” comercial de la “infiltración” ideológica pura y dura, más inconsciente o “de tapadillo” para el ciudadano consumidor de lo que sería deseable.

No es esto nada novedoso, si pensamos que -como siempre- resulta que nuestro futuro sigue estando en nuestras manos. Lo novedoso sería pensar que sólo somos “inocentes consumidores” de puro entretenimiento interactivo. Sea con tarjeta Visa en CSI, sea con Jeep en Tomb Raider, sea presenciando con agrado el matar árabes o insultar o despreciar judíos o cristianos a priori y en general, en nombre de los valores comerciales de la democracia. O, lo que es más, interactuando con presunta inocencia en historias en las que haya esos o semejantes “productos colocados”.

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9 comentarios

#1 Otis B. Driftwood el 18 Mar 2006 a las 22:18

Bueno, una de las películas más queridas por niños y padres es “Toy Story” (y su secuela). Ambas son, básicamente, supermercados en 35 milímetros, ¿o no?

Eso “El Show de Truman” lo contaba bastante bien… de todos modos, ya existe el product placement en la vida cotidiana; compramos, y vemos comprar y lucir camisetas, bolsos, carteras, pantalones… en los que lo importante es la marca, y que se luzca esa marca. Mira esa camiseta de Nike con el logo tamaño XXL tatuado en el frente. Publicidad gratuita para la marca, que además cobra un congo por esa camiseta. Eso lleva pasando desde hace años, y lo tenemos tan asumido y tan integrado dentro de nuestro imaginario cotidiano que no sólo no le echamos cuenta, sino que la mayoría se intenta adherir al “club de la marca”. A mí tampoco me gusta que eso vaya a ocurrir en el cine, pero si el cine imita a la vida (como suele decirse), me temo que va a ser algo inevitable.

Un saludo.

#2 Juan Carlos el 19 Mar 2006 a las 00:19

Tengo dos recuerdos de product placement en el Perú:

1. La forma en que ponen los productos en los programas de televisión peruanos. En algunos noticieros tienen un celular como un mostrador, al lado de una marca de refresco (botella de 3 litros) y otros de lo más burdo.

2. En la presentación de noticias, cuando un congresista da declaraciones a la prensa, todo el mundo pone los micros con los logos de los canales o medios de turno, de una manera exageradísima. Muchos de ellos ni siquiera funcionan realmente, como el de una radio de cobertura nacional , cuyas transmisiones son por celular, pero que ponen un micro con su logo para que se vea por TV. Al respecto, cuando trabajaba en un diario como jefe de archivo fotográfico, el editor me pidió que en cuando apareciera una foto de un personaje con varios micros-logo alrededor los mandase borrar digitalmente.

#3 Escribano el 20 Mar 2006 a las 00:20

¿Y de verdad funcionará todo esto?

A mi me produce saturación visual cada vez que “empotran” productos en una serie o película. Y la verdad, no me quedan ganas de ir a comprarlo luego.

Mucho emplazamiento, pero yo sigo comprando las marcas de siempre, y pocas veces introduzco cambios. Aunque bien es verdad que el anuncio te insta a moverte hacia lgún producto a la hora de elegir entre dos.

#4 zinnia el 20 Mar 2006 a las 04:20

Bueno yo creo que lo de “integrar” mensajes ideológicos en las películas, programas y videojuegos hace tiempo que sucede. Durante mi infancia recuerdo que “casualmente” los enemigos siempre eran rusos y ahora “extrañamente” son árabes o asiáticos…se introducen estereotipos, mensajes, paranoias de la mano con Mc Donald’s y coca cola…será que algun día tendrá una tarifa introducir un “latino” que no sea ladrón, narcotraficante o prostituta en la trama?

#5 Pablo Guerrero el 20 Mar 2006 a las 12:20

Es tremenda la introducción de product placement. En blogplacement tenemos varios ejemplos de ellos.
Un saludo!
Seguramente haré una referencia a este post.

#6 Amalia el 20 Mar 2006 a las 14:20

No sé si he entendido bien.
Por una parte, el product placement como actividad publictaria no es mejor ni peor que otras, creo yo. Hay lo que se llaman “presencias pasivas” (el Zumosol encima de la mesa del desayuno) que, desde mi punto de vista, le dan hasta más realismo y naturalidad a la ficción. Están las “presencias activas” en las que alguien de la trama menciona el producto, cosa que hacemos todos cada día con nuestros amigos. Por último existen las “guionizaciones” que entiendo que es a lo que se refiere el post Ahí se aprovecha la imagen de un actor para publicitar algo. Es arriesgado para actor y serie y sí que es una forma de influir más potente.
Aún así, el product placement es mucho más inocuo que cualquier medio de comunicación de este país que bajo la supuesta “independencia” y para defender la libertad de expresión, está peleando por su negocio, léase, televisión digital, emisoras de radio, editoriales, etc…

#7 Juan José García-Noblejas el 20 Mar 2006 a las 19:20

Muchas gracias por las aportaciones de los comentarios hasta aquí vistos. Enriquecen mucho la anotación que ya se hacía larga.

Gracias, Otis B. Driftwood, por la referencia a la moda del lucimiento de los “logos” de marcas y la implícita alusión a lo dicho en entornos “no-logo”, por lo que pueda tener de explotación humana el producir determiandos productos “logo”. Y gracias también por la referencia a Truman en este contexto preciso. Porque presenta un mundo en el que -además de los productos pasiva y activamente colocados, como bien precisa Amalia- resulta que el mismo Truman (”true-man”) resulta una especie de “Tarzán de los monos”: un “producto” muy especial, una “persona”, que se encuentra colocado e interactúa, con libertad no del todo programada y controlada (eso le hace especial), entre otros “productos” como lo son los “personajes” encarnados por actores que le rodean en ese mundo: un “reality show”.

Gracias, Juan Carlos, por los dos claros ejemplos de “product placement”, que a buen seguro cada cual reconoce su equivalente nacional e internacional. Se podía añadir el caso de los ciclistas o conductores de Fórmula 1, o deportistas en general, que sólo pueden ser entrevistados en un informativo de televisión si van vestidos de “hombres-anuncio” o tienen detrás un panel de firmas patrocinadoras. O podríamos hablar de los encuadres de los resúmenes de partidos de fútbol, en los que aparecen jugadas insulsas, pero al tiempo se aprecian bien las marcas que “casualmente” están detrás de esa jugada insulsa.

Muchas gracias, Escribano, por destacar el grado de duda razonable que hay cuando se plantea la eficacia del “product placement”. Recuerdo un amigo que tomaba buena nota de los productos que aparecían, para NO comprarlos. Pero tenía que hacer un esfuerzo, explícito a veces, porque no es tan sencillo deshacerse de esa especie de tropismo o atavismo inconsciente, si bien circunstancial, que provocan los productos “activamente bien colocados”.

Muchas gracias también, Zinnia, por destacar y recordar la larga experiencia que hay -por ejemplo- en Hollywood para intentar “equilibrar” las cosas para que gusten en una sociedad “melting-pot” y de paso en la diversidad del resto del mundo. Ahora, por ejemplo, parece que lo “latino” comienza a estar más bien visto desde esa perspectiva. Que nace de motivos básicamente económicos: hay más latinos telecpectadores en USA, con más poder adquisitivo. Hay una asunto añadido, que se refiere a la medición del “engagement” (puede escucharse aquí una entrevista de Advertising Age sobre el asunto).

Gracias, Pablo Guerrero, por la referencia. Entiendo que hoy, una vez que casi todo, también determinadas cualidades y opciones humanas, puede ser entendido como “producto” que puede ser “situado” convenientemente, hay indicios de que se está dando un paso adelante, más allá del simple ???reconocer??? lo que es o resulta ???políticamente correcto???. Quizá por eso, como es sabido, la BBC ha cortado por lo sano, y ha prohibido el “product placement”, porque (según el National Consumer Council) tal práctica “would undermine trust in broadcasters”. El caso es que estamos relativamente cerca de sistematizar la ???fabricación ad hoc??? de lo que va a ser políticamente correcto en un futuro más o menos inmediato. No quisiera discriminar a nadie al tener que mencionar el porcentaje de mujeres o de personas de diversas razas, orígenes sociales, costumbres o credos que se calcula política o socialmente correcto para incluir, bien en un gobierno, bien en un serial o un reality televisivo. ¿Qué decir de la participación de personas o personajes con determinadas ???inclinaciones sexuales???, ???preferencias políticas??? o ???situaciones familiares??? alternativas a la mayoría? ¿Qué decir de esas mismas inclinaciones, preferencias o situaciones cuando son tratadas, bien con la seriedad y reverencia que deriva de considerarlas y promoverlas como ???válidas???, ???normales??? o ???digamos- ???de progreso???, o bien tratadas con irreverencia, ironía o sorna, en cuanto son ridiculizadas como ???extrañas???, ???ridículas??? o ???digamos- ???tradicionalistas???? Eso es y puede llamarse “propaganda ideológica”, pero se hace con métodos de “product placement”.

Gracias, Amalia: me parece que has entendido todo perfectamente bien. Como ves, he usado tus tres términos precisos. En lo que mira a las “guionizaciones”, el asunto puede ser referido desde luego, porque de eso se trata con propiedad, a productos ???materiales??? comerciales relacionados con el consumo y el estilo de vida social. Aunque ???como entiendo que puede verse- también comienza a ???trabajarse??? el ???product placement??? yendo más allá. Es decir, también se aplican esos procedimientos a determinados aspectos ???inmateriales??? de la vida, ideológicos o “doctrinales”, que se consideran y ???colocan??? como si fueran otros tantos “productos”. Por eso entiendo que te enfaden posturas mediáticas que reclaman su ???transparencia??? e ???independencia??? y resultan más bien opacas en manifestar abiertamente lo que a fin de cuentas se traen entre manos y motiva su actividad: es decir, sus ???dependencias???. Por una parte, todos tenemos dependencias, más o menos voluntarias, y por otra, hay que reconocer que las fronteras entre unas cosas y otras, tantas veces resultan borrosas, porque ni están definidas ni hay claro interés en definirlas.

En este sentido, hay un ejemplo interesante que no tuve ocasión de mencionar, y que podría dar lugar a un nuevo post sobre este mismo asunto. Se trata de la telenovela recientemente estrenada en USA, hablada en ???spanglish???, que se llama ???Nuestro Barrio???, y que no he visto. Resulta que ???explícitamente dicho, negro sobre blanco- sus productores, financieros y promotores, declaran que lo que pretenden es la integración de los inmigrantes y para eso ha decidido ???ofrecer una visión Jeffersoniana de la vida: el éxito llega aprendiendo las reglas de juego de la economía, trabajando duro y jugando para ganar???. Por supuesto que además estarán presentes las habituales tramas de los triángulos amorosos y de poder propios del género??? Y por supuesto que son conocidas bastantes cosas hechas con planteamientos semejantes. Pero es la primera vez que veo declarado como objetivo la ???colocación??? más o menos explícita de una ideología político-económica y un estilo de vida como si fuera un ???producto??? integrado desde el mismo núcleo inicial de la creación y producción de un programa destinado al entretenimiento. Y no se resuelve casi nada poniéndole a este producto la etiqueta de ???propaganda???, en vez de la de ???product placement???. Porque las estrategias para la colocación de estos contenidos ???inmateriales??? resultan ser muy semejantes a las estrategias propias de la colocación de contenidos ???materiales???. No todo es o puede ser visto de entrada como operaciones de ???marketing???, porque ???insisto- me parece que nuestro mundo vital y el horizonte de nuestras expectativas democráticas cívicas se extienden mucho más allá de lo que cabe entre las mercancías y los mercaderes de un mercado. Además del mercado, en una ciudad y una ciudadanía que se precie, solía haber y no estaría de más que siguiera habiendo, cuando menos y además, un ágora pública, un templo, y un teatro.

#8 Cristina del Pino el 16 May 2006 a las 14:16

Soy profesora de publicidad en la universidad Carlos III de Madrid y he trabajado el product placement desde hace muchos años. En 2004 defendí mi tesis en la universidad de malaga sobre el tema, y es increible como se han ido cumpliendo todos mis pronósticos apenas 2 años después. Después de un exhaustivo analisis de contenido, que evidenciaba que estabamos ante una práctica poco sistematizada, hemos recorrido mucho camino en el que poco a poco llegamos a la tan soñada integración de las marcas de manera natural. Ahí es donde vamos y a eso llegaremos.

#9 Christian el 14 Nov 2006 a las 18:14

Que bueno que va a ver una pelicula de TOMB RAIDER 3, porque la estoy esperando ojala y en la tercera sea mas estupenda que en las dos primeras, con mucho mas accion y sobre todo mas cosas por descubrir, quiero decir que en cada descubrimiento, bueno en algunos que aiga un poco de horror, como criaturas desconocidas o animales salvajes, y que estos actuen mas y no nadamas un ratito como en la de Tomb Raider 1 y 2, sino que haiga mas accion y un buen entretenimiento con mucho mas aventura, casi como en la de vanhelsing, accion chida.

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