Libros de papel y libros digitales

Sorprende lo que Jeff Jarvis publicó el otro día en Guardian Unlimited: Books will disappear. Print is where words go to die. Una vez atraída la atención con el titular escandaloso, bien es cierto que modera su voz:

I’m merely arguing that the book is an outdated means of communicating information. And thanks to the searchable, connected internet, books could be so much more.

Y a pesar de todo, quizá inconsciente de algunas otras dimensiones que el libro tiene, además del tipo de soporte material, mantiene la idea de que

today, any medium that defines itself by its medium is in trouble: newspapers, broadcasting and books must be valued for their substance over their shape. Is a book bound paper? Or is it the ideas and information within? If there are better ways to share knowledge, why should it suffer the limitations of the page?

El caso es que los numerosos comentarios de su artículo piden y exigen matices a este planteamiento tecnocrático de Jarvis.

Bien es cierto que no se puede decir todo en un artículo. Y que tampoco conviene exagerar lo dicho por Jarvis, porque tiene buenas razones, que comparto, cuando habla de los periódicos. Pero decir que el libro es un medio de comunicación anticuado, pasado de moda, es cuando menos -además de una exageración- una falta de información y sobre todo una falta de cultura.

No estaría de más que, en esa diatriba contra el libro, o en esa confrontación desigual entre soportes digitales y de papel, en vez de ser la única voz presente, trajera a colación y confrontara otras opiniones autorizadas sobre el asunto.

Por ejemplo, la vieja conferencia de Umberto Eco (From Internet to Gutenberg), que va a cumplir 20 años y sigue teniendo indudable interés. Sobre todo, si la asociamos a su último libro, “A passo di gambero – Guerre calde e populismo mediatico“, en el que se comentan algunos “pasos de cangrejo”, algunos retrocesos culturales y políticos producidos, si no “por” las nuevas tecnologías, desde luego “con” ellas. En especial, en el entorno del populismo mediático.

Umberto Eco no es un intelectualoide que denigra por principio el libro digital: su slogan al respecto podría ser más bien algo así como “bienvenido sea todo lo que hace leer libros a la gente”. Y desde luego, bienvenido sea el mundo digital y online en lo que mira a diccionarios y referencias, así como la investigación científica. Aunque para la lectura de novelas y ensayos parece que la experiencia dice que aún nada ha superado las ventajas de los libros de papel.

Es cierto que esto último también lo dice Jarvis. Pero es una pena que no sepa acerca de lo dicho por Umberto Eco, hace 20 años.

Son cosas también conocidas, pero imagino que leer algo de lo que Jorge Luis Borges dijo sobre el libro también ayuda a repensar y matizar lo dicho por Jarvis en su artículo, sin que sea relevante que son palabras pronunciadas un 24 de mayo de 1978:

De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono, de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: es una extensión de la memoria y de la imaginación.

Además de los asuntos relacionados con los soportes, y los derechos de autor, que es lo que a Jarvis le interesa, tampoco está de más considerar que los contenidos de los libros -tengan el regusto físico del papel viejo y manoseado o parezcan recién publicados online- muchas veces tienen que ver, como dice Borges, con la alegría que anticipa y acompaña la felicidad y la sabiduría.

Hoy por hoy, esa alegría tiene que ver, sobre todo, con el placer que produce hojear libros de papel. Y con el saber ser sus deudores, como sucedía a Borges:

Le debemos tanto a las letras. Yo tengo ese culto del libro. Yo sigo jugando a no ser ciego, sigo llenando mi casa de libros. Pienso que el libro es una de las posibilidades de felicidad.

Menos mal que hubo un gran ciego que seguía llenando su casa de libros. Los libros son algo más que “medios de comunicar información” (como parece que lo son para Jeff Jarvis, siendo tal cosa lo que fuere).

    

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16 comentarios

#1 ismael el 12 Jun 2006 a las 11:12

Juan José, tengo la sensación que la mayoría de argumentos con que defiendes el libro en papel no son del papel, sino del libro, digital o analógico.

En otras palabras: un libro digital no por digital deja de ser un libro. Y lo que dice Jarvis es que lo que puede desaparecer es el papel, no el libro.

El libro digital se almacena infinitamente mejor que el de papel, se pueden hacer búsquedas, copias, modificaciones, anotaciones (no una, sino mil veces).

Yo sigo comprando libros en papel, pero únicamente por la comodidad de lectura. Es más, cuando tengo que leer bibliografía académica, normalmente me la imprimo, busco en la versión digital lo que quiero y me lo leo en papel. Dicho de otro modo: trabajo digitalmente, me resigno a leer analógicamente.

Creo, pues, que no hay que confundir las cosas: el libro, como concepto, goza de mejor salud que nunca. Nunca hubo tantos contenidos al alcance de nadie. El papel, sin embargo, es, por ahora, solamente un soporte con mayor ergonomía, no más.

#2 ENGRENAGEM - Media e Tecnologia: blog sobre jornalismo, citizen journalism, blogosfera e novas tecnologias el 12 Jun 2006 a las 16:12

[…] Juan Jose Garcia-Noblejas publica no eCuaderno uma interessante crítica ao artigo de Jarvis. 12 Junho 2006 | […]

#3 JJG Noblejas el 12 Jun 2006 a las 17:12

Ismael,

tienes razón. Pero la “comodidad” de lectura que mencionas, culturalmente entendida, es prácticamente todo, si no se trata sólo de conseguir datos, o de una lectura utilitaria, sino de saborear un texto de -por ejemplo- Sófocles: “Antígona” resulta difícil de leer en pantalla, incluso si se trata de la digitalización del mismo libro que tengo en mano, incluso también si puedo pasar páginas haciendo el mismo gesto con el dedo de “pasar página” sobre la pantalla horizontal en mi mesa…

Como bien dices, los argumentos están puestos en el entorno del libro, y no en el del papel. Pero sucede que el libro, en estos momentos, está en el entorno del papel: entiendo que es sobre todo un asunto cultural, y no sólo técnico. Por eso no discuto lo dicho por Jarvis, sino que pretendo sobre todo hacer ver que se queda corto al considerar el problema. Por eso estoy de acuerdo con lo que dices.

Es más, puede ser que lo escrito en la anotación quizá sea fruto de una paradoja, y también fruto de algunos desencantos y malas experiencias personales, desde hace años, con la lectura de libros en soportes digitales. Tuve uno de los primeros “instrumentos” lectores, del que ya ni recuerdo (ni existe) la marca.

Es más: quizá lo escrito sea también fruto de que escribo esto en una biblioteca, en la que puedo hojear docenas o centenares de libros y revistas que me interesan, cosa que por el momento es utópico en internet o en formato digital.

Mientras que no me disgusta el tacto de las páginas, y pasarlas inconscientemente cuando, por ejemplo, leo un thriller, un “page-turner”, aún es pronto para pensar que tal cosa pueda suceder con el soporte digital.

Parece que aún queda tiempo para seguir pensando un poco más aquella (no tan manida) idea de Marshall McLuhan acerca de que “el medio es el mensaje”, en una época post-gutembergiana… Precisamente porque la paradoja que encierra la extraña expresión “medium is the message”, tiene precisamente que ver con lo que se encuentra en las palabras citadas de Borges: el libro, como extensión, no de un miembro del cuerpo, sino como extensión de la sensibilidad y espiritualidad humanas.

En todo caso, algo de lo que hay en el fondo de lo escrito sobre los libros es ésto: los “medios” han tenido muy mala suerte al ser entendidos como si fueran vagones de trenes o algo similiar: unas veces pueden llevar rosas o diamantes, y otras veces pueden llevar cerdos o veneno…

El soporte, papel o digital, en principio no hace de por sí que una cosa sea o deje de ser un libro. Un libro en principio es un medio, algo más que un mero “agregado de un soporte y un contenido”, que de suyo siempre fueran separables… Otra cosa es que hoy casi todo lo que tiene que ver con la comunicación, se encuentra en un terreno decididamente “borroso” y confuso.

Y esto es lo que quiero decir, al mismo tiempo: este estado de cosas no es debido a cuestiones tecnológicas, en principio. Más bien, esta borrosa penumbra, confusión o relativismo es sobre todo de tipo cultural. Y tiene que ver con la prevalencia en el mundo cultural de razones y finalidades políticas y económicas, para las que resulta rentable que cualquier cosa pueda ser considerada, por ejemplo “un libro”: sea El Quijote o El Código da Vinci… Cualquier cosa es considerada una “película”, un “programa de televisión”, etc. Y será “bueno” si logra dinero, o “ratings”… No sigo, ya que por ahí se llega enseguida a considerar que la mejor red y el mejor medio digital es la “.xxx” El Quijote es un libro que tiene que ver con la literatura. El Código da Vinci es un libro que tiene que ver con el mercado editorial. Y la literatura y el mercado editorial no necesariamente coinciden ni menos se superponen. Antes de que se considere un soporte material u otro.

Entiendo que llega un momento en que conviene decir que los asuntos de cultura no se tratan necesariamente bien cuando se consideran “a priori”, “en principio”, en abstracto. No se trata de teorías que estén al margen de la vida de las personas, sino de realidades prácticas, vitales.

Por eso, el libro y papel no es sólo asunto de ergonomía, ni cuestión de esperar un tiempo. Es más bien, entiendo, asunto de considerar que hay cosas que no conviene que sean sin más susutituídas por otras… Mejor dicho, hay cosas que conviene que convivan: lo mismo que puede convivir una pieza interpretada con un Stradivarius con esa misma pieza interpretada con un sintetizador, puede hacerlo El Quijote impreso en libro de papel y en soporte digital. Siempre habrá alguien que sepa apreciar las diferencias, y agradecer que “el medio es el mensaje”. Aunque no sepa “a ciencia cierta” qué quiere decir esa frase: llega el momento en que no hace falta mucha ciencia ni mucha certeza, y se empieza a echar de menos disponer de más práctica y más verdad.

Ismael: muchas gracias por lo que dices y por lo que haces pensar. Un cordial saludo.

#4 Alejandro Valero el 12 Jun 2006 a las 19:12

Me sorprendo al leer el artículo de Guardian Unlimited porque yo he escrito recientemente en mi blog una entrada con argumentos muy parecidos, aunque también añado otros. Perdón por citarme a mí mismo:

Internet y los libros

#5 Hernan el 12 Jun 2006 a las 19:12

Los libros no van a morir nunca.
Ni de papel, ni digitales.

#6 ismael el 13 Jun 2006 a las 07:13

Umm, interesante la revisión de McLuhan y lo que debe ser un “libro”, los datos, la información… las experiencias :))

Un abrazo.

#7 Juan José García-Noblejas el 13 Jun 2006 a las 10:13

Estimado Alejandro: soy Juan José García-Noblejas, quien ha escrito la anotación que comentas. Lo digo, porque he visitado tu blog, “Páginas dispersas”, y veo que adjudicas a José Luis lo que aquí se dice. Es su blog, y yo soy un invitado a escribir en eCuaderno. Lo que digo no tiene por qué coincidir con lo que José Luis piense al respecto, ni viceversa.

De todos modos, no deja de ser cuando menos interesante la coincidencia: José Luis anuncia, en la anotación siguiente a ésta, la inminente publicación de un libro utilísimo para iniciarse en la revolución de los blogs.

Es un hermoso libro de papel, pienso que quizá papel reciclado y no de altísima calidad (no debe haber costado, en términos ecológicos, ni una rama de pino sueco), que he tenido en mis manos. Y es un hermoso libro de contenido, que muchos cientos (espero que miles, en realidad) de personas podrán encontrar en las grandes superficies de ventas. Y sobre todo, podrán leerlo. Incluso en la playa, sin que la arena estropee ningún portátil o pocketPC, ni nadie se deje la vista en la pantalla.

En esto, a pesar de leer bastantes libros en mi Qtek, tiendo a ser mas bien partidario de la comodidad de los audiobooks, como alternativa a las tabletas de lectura de eBooks, tipo Gemstar, Franklin eBookMan, goReader, o alguna de las reencarnaciones del Everybook. Aunque los audiobooks sean aún escasos en nuestra lengua. Un cordial saludo.

Muchas gracias, Ismael, por lo que trasluce detrás del Umm! de tu comentario. Keep in touch, ICT4D. Otro abrazo.

Hernán: esperemos que así sea, y no mueran de aburrimiento, por falta de lectores.

#8 Alejandro Valero el 13 Jun 2006 a las 13:13

Juan José, ya he corregido en mi artículo lo que comentas. La sorpresa inicial al leer tu anotación me impidió fijarme en que el autor eras tú. Mil perdones.

En cuanto a mi artículo, ya digo en sus comentarios que hago de abogado del diablo, y sólo intento reflexionar sobre un asunto candente, aunque, precisamente por ello y quizá por el tono que empleo, el texto pueda resultar un tanto provocativo. Nadie tiene toda la razón; y en este caso, sólo espero tenerla un poquito.

#9 Mauricio el 13 Jun 2006 a las 16:13

JuanJo:

Otra paradoja del libro es que el enlace que ofreces sobre el libro de Borges apunta a un documento pdf que esta diseñado para leerse muy comodamente en la pantalla del computador. Con las mejoras en las pantallas de LCD es muy comodo leer casi cualquier cosa en ellas, lo que pasa es que pocos documentos estan diseñados para ser leidos comodamente en la simetria de estas.

Aunque sigo apreciando los libros de papel, ya me encuentro muy a gusto leyendo de las pantallas mas recientes. Como no cansan la vista, pienso que estas si ponen en peligro a los libros de papel.

#10 Juan José García-Noblejas el 13 Jun 2006 a las 17:13

Muchas gracias, Alejandro. Es evidente que en el post te dedicas a la abogacía del diablo. Y que el tono resulte provocativo es inevitable, en cierto modo, porque casi siempre nos faltan palabras, dado que de ordinario lo que falta es tiempo para pensar y decir lo que quisiéramos decir. Cosa que -imagino que es experiencia común- terminan diciendo en parte los que se toman la molestia de pensar y hacer comentarios a las anotaciones. Por eso es tan interesante la aventura de este medio tan nuevo que aún estamos explorando y en cierto modo inventando.

Mauricio: razón tienes. El enlace que ofrezco de Borges es el menos malo que encuentro, porque es el único que -quedando, si no recuerdo mal, en la página 2 y 3 del pdf- ofrece el texto más bien por extenso, y así da el contexto de la cita. El caso es que esa conferencia está publicada en el comienzo de “El libro”, (en “Borges, oral” (1979), I Obras Completas, II, RBA – Instituto Cervantes, Madrid, 2005, p. 563).

Como veo que estas cuestiones de soportes, medios y comunicación, más o menos paradójicas, macluhanianas y post-gutembergianas, tienen interés, otro día escribo algo sobre un libro conocido que estoy terminando de leer: el de Steven Johnson, “Everything Bad Is Good for You”. Trata de cómo la interactividad digital y los videojuegos nos hace más inteligentes (esa es su tesis), y lo leo en la cuidada edición italiana de Mondadori, en buen papel que se puede subrayar a gusto con lápiz o bolígrafo, marcar con colores, anotar al margen y sobre todo doblar las esquinas de las páginas que de entrada parecen más importantes…

#11 ?El fin de los bibliotecarios? » El Documentalista Enredado el 16 Jun 2006 a las 11:16

[…] El intelectual Umberto Eco ya se posicionó hace algún tiempo sobre el futuro del libro, Jeff Jarvis asegura que los libros desaparecerán como tales, por lo que el debate está servido, pero lo cierto es que el libro digital, a pesar de los avances que se han realizado en cuanto a tintas electrónicas y papel digital, todavía tiene muchos obstáculos que saltar para convertirse en un objeto de consumo masivo. Por otro lado, muchos digiterati (Intelectuales digitales) aportan nuevas ideas sobre en lo que el libro digital debería consistir. […]

#12 Hansi el 17 Jun 2006 a las 03:17

Hablando de libros digitales…

Unos 28.000 para disfrutar estos fines de semana que prometen frío.

http://hansi.libroz.com.ar

#13 Angel el 17 Jun 2006 a las 08:17

Estamos en una transición, sin duda. Vaya por delante que tengo una buena biblioteca propia y que he llegado a no comprar libros por haber sido maltratados en su portada (espantosa) o en su edición (descuidada), incluso por el tipo de letra o de papel. El libro en papel es, por un lado, un símbolo y como tal perdurará probablemente mucho tiempo. Pero por otra parte, la lectura en una pantalla de ordenador no es más que una incomodidad actual y pasajera. No me resulta nada difícil imaginar un rectángulo, de 5 mm de grueso y de 50 g de peso donde, desde el sofá o en la cama, veas y pases las páginas de cualquiera de las mil obras que están almacenadas dentro. Bastará con “pinchar” ese libro a internet para descargar lo que quieras, de editoriales o de las bibliotecas.
El libro no morirá, eso es obvio porque es nuestra única herramienta de conocimiento aparte de la experiencia personal. Pero que cambiará de formato es sólo cuestión de tiempo (poco).
Saludos

#14 Las TermóPilas » Blog Archive » Pitchfork en papel el 16 Oct 2008 a las 12:16

[…] puse el mío- me queda más claro que el tema de las publicaciónes digitales frente a las de papel no es una batalla a muerte sino el principio de una convivencia que después de tanta discusión, se dé de forma […]

#15 Libros de papel y libros digitales el 6 May 2010 a las 18:6

[…] Libros de papel y libros digitales http://www.ecuaderno.com/2006/06/12/libros-de-papel-y-libros-digita…  por botellita hace 2 segundos […]

#16 Las ventajas del libro « Waltercuesta’s Blog el 20 May 2010 a las 02:20

[…] tienen su incentivo más por el nuevo mercado que se abre que por su utilidad práctica real[1]. Si bien la lectura en soportes digitales permite otra interactividad con el texto, no veo el […]

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