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Importan las “noticias viejas”

Imagino que, siendo bien conocido el tema (Chris Anderson, The Long Tail), no está de más insistir en un aspecto. Me refiero a la importancia de las noticias y las opiniones “viejas”. Y no sólo a la de las “nuevas”.

Lo encuentro mencionado en el blog de Francis Pisani: uno de los cambios que ha introducido Google en la vida de la red proviene de que uno de sus criterios mide la pertinencia de una página en función de los “links” recibidos y no en función de su “novedad”.

Es decir, tiene más importancia lo que los lectores tienen interés en leer, a lo largo del tiempo, que la estricta “rabiosa actualidad” de la noticia.

He tenido ocasión de comprobarlo -como cualquiera que escriba un blog-, al ver, primero con asombro y poco a poco con normalidad, que hay anotaciones de hace muchos meses (años), que siguen siendo visitadas con regularidad (como, por ejemplo, esta o, o esta, o esta otra).

Se trata de un fenómeno que sin duda deberían tener algo más en cuenta las publicaciones periodísticas (sean diarios o radios o televisones), tengan o no una web activa en la red. Y no sólo por aquello de rentabilizar su archivo. Incluso de la mano aparentemente desinteresada de Google. Si el interés del lector, ahora a punto de acostumbrarse a noticias “nuevas” gratuitas y a opiniones “nuevas” de pago, resulta que se encuentra frenado por los 5 dólares que debe pagar por leer noticias y opiniones que son “viejas”, pero resulta de “actualidad”, algo va a cambiar en la relación de los lectores con los medios en la red.

Y se trata de un fenómeno que igualmente, sin duda, no vendría nada mal que fuera tenido en cuenta entre los académicos que se ocupan de la comunicación y la información periodística. Resulta poco prometedor -a la vista de lo que sucede- que no haya aún un tratamiento académico adecuado para hablar de la importancia de las noticias “viejas”.

A lo mejor resulta que, además de las investigaciones operativas al uso, lo que hay que hacer es repensar la noción de “actualidad”, también periodística. Porque es muy probable que a efectos prácticos tenga mucho más que ver con lo que los filósofos llaman “estar en acto” (en vez de “en potencia”), que sólo con el mero período de tiempo que ha pasado desde que un suceso tuvo lugar, o desde que salió la anterior edición del periódico.

No está de más caer en la cuenta de que El Quijote o la Biblia resultan de “actualidad”, son actuales, no porque se celebre un aniversario de publicación, o se hable ahora de diálogos interreligiosos, sino porque esos libros son genuinas “noticias viejas”, siempre actuales para saber quienes somos.

Eso, sin recordar la conocida frase de Ezra Pound, que viene a decir que las grandes novelas dan “noticias que siempre son noticias”.

Frente (o junto) a la “rabiosa actualidad” de las “noticias nuevas”, no está de más ver qué pasa con la “actualidad permanente” de estas “noticias viejas”. Está en juego la “actualidad” desligada del momento presente, que ahora ya sabemos que buscan los lectores en general, que no coincide ya solo con la decidida o promovida por los mismos medios, por razones profesionales o con motivos comerciales, propagandísticos o ideológicos.

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10 comentarios

#1 Iván el 24 Sep 2006 a las 12:24

Muy interesante. Pero pienso que el éxito de las noticias “viejas” se debe más a la necesidad del “viejo” periodismo interpretativo, basado en informaciones de “background” y contexto. Creo que responde más a la urgencia de un periodismo que desgrane la superabundacia informativa; que a los méritos de Google.

Es más, este buscador puede perjudicar esa revalorización de las noticias “viejas” actualizadas, primando las reliquias fuera de contexto y relegando las noticias recientes bien documentadas.

#2 Carmen García el 25 Sep 2006 a las 11:25

“Resulta poco prometedor -a la vista de lo que sucede- que no haya aún un tratamiento académico adecuado para hablar de la importancia de las noticias “viejas”.” A esto se le llama Documentación Informativa o periodística, asignatura incluída en los planes de carrera de los comunicadores pero excluída de los presupuestos de las empresas informativas.

#3 Semilla Digital el 25 Sep 2006 a las 12:25

José Luis,

Interesante el tema que planteas. Pero como los medios, como no puede ser de otra forma, son al fin y al cabo negocios ¿Cómo crees que podrán obtener ingresos por sus archivos de noticias y opiniones antiguas?

un saludo

#4 Juan José García-Noblejas el 25 Sep 2006 a las 16:25

Entiendo y estoy de acuerdo con lo que señala Iván y también con lo que recuerda Carmen. Y he de decir a Semilla Digital que no soy José Luis, sino un invitado suyo.

Y este asunto del que hablamos aquí ahora, ya lo hemos conversado él y yo, mano a mano y en seminarios académicos, a lo largo y ancho de casi media vida… Así que imagino que la sobriedad proverbial de José Luis ahora se traducirá en silencio. Sobre todo, previendo la longitud de la explicación que viene.

El caso es que he de añadir un matiz, que quizá no he destacado bien, de modo suficiente, al escribir la anotación: además de hablar de noticias “viejas”, quería sobre todo plantear la posibilidad de hablar -si se permite este pequeño juego de palabras- de viejas “noticias”.

Es decir, he querido destacar o hacer ver que lo sustantivo no es, sin más, a priori, la “juventud” o “vejez” (metáfora temporal de la cercanía a nuestro interés) de lo que llamamos y entendemos -sin más problemas- como noticia: noticia es lo nuevo, lo “último”, lo que acaba de ocurrir en el tiempo (“últimas noticias”, etc.) Pero decir “últimas noticias” viene a ser como decir que hay “noticias nuevas”, y eso -en el uso normal del lenguaje- es casi un pleonasmo.

En el contexto de esa metáfora temporal que de ordinario todos asumimos de entrada, y sin problemas, al considerar una noticia, encajan perfectamente los rasgos de “documentación” que bien trae a colación Carmen García, así como los de “background o contextualización” que menciona Iván. Y creo que encajan los dineros de Semilla Digital, porque los dineros siempre encajan, de una u otra manera.

Al escribir la anotación pretendía observar y destacar algo que desde luego soy consciente que puede resultar un tanto abstruso. Y de entrada, paradójico
: que lo sustantivo sea la “noticia” en lo que tiene de actualidad permanente e inagotable, por encima o además de la dimensión temporal de su aparición ante nosotros.

Las noticias no son “de suyo”, de entrada, viejas o nuevas: lo son para nosotros y lo que sabemos acerca de algo. Nosotros somos los que a fin de cuenta hablamos de noticias “viejas” y “nuevas”, y documentamos y contextualizamos o interpretamos las “nuevas” con -o a la luz de- las “viejas”, etc.

Y esto, que puede parecer una especie de promoción del relativismo temporal y temático, es justamente lo contrario. Porque tampoco se trata de situarse en esa alternativa tan conocida y tan cómoda de los “intereses subjetivos” propios y ajenos: “esto no es noticia para mí, aunque lo sea para tí” (porque a mí no me interesa lo que te interesa a tí, etc.)

La “actualidad desligada del momento presente” de que hablaba en la anotación, que es también ahora la “desligada de lo que me interesa”, es esa actualidad de que hablan los filósofos al hablar acerca del “acto” (enseguida llego a esto), y de “lo que son las cosas” o del “ser” de las cosas. Algo de lo que, por otra parte, todos hablamos también. Quizá sin los alcances filosóficos, pero sí con la seguridad que puede dar tener en cuenta esos alcances que proporcionan algunos filósofos.

Puede parecer fuera de lugar, pero nunca está de más saber qué “es” “la guerra”, qué puede o deber serlo, por ejemplo, para poder decir que un conflicto determinado es realmente “una” guerra, y no otra cosa: una escaramuza, una invasión, una matanza, etc. De otro modo (apoyándonos en que de hecho la naturaleza de lo que se llama “guerra” cambia con las armas y los métodos), entramos en la línea de las complejidades del toma y daca sofístico, últimamente puesta de manifiesto con ocasión de expresiones como “War on Terror” u otras.

No deja de haber gentes que -como George Lakoff- mantienen que tal frase, dicha por Bush, no puede quedarse en un contexto semántico metafórico, próximo al de la “guerra al sida” o la “guerra contra la pobreza”: para hacer verdadera aquella frase acerca de la “guerra” contra el terror, dice Lakoff, Bush decidió invadir Irak. Porque eso es lo que la gente de nuestros días entiende como “guerra de verdad”.

Volviendo a lo nuestro: conviene preguntarse por el sentido de “la actualidad” del “ser noticia”, al margen de la actualidad temporal y de los intereses subjetivos circunstanciales de quienes tratan del asunto. Conviene incorporar la dimensión semántica, y no dejar (entre otras cosas) “fabricar la actualidad” de las noticias según la estricta voluntad pragmática de los poderosos. Porque de lo contrario, muy probablemente se reducirán las noticias a algo temporalmente reciente, decidido por quien ahora le interesa y puede hacer que sea (además de “reciente” bajo el aspecto noticioso que se presente) percibido como “noticia” interesante, relevante, significativa, etc. para todo el mundo.

Diciendo la cosa simplificada al máximo, que ya es demasiado para este sitio: Aristóteles es el primero que se ocupó de pensar en serio la comunicación pública. De entrada en la Retórica y la Poética, además de la Ética y la Política.

Y puesto que no es un sofista como Gorgias -entre otras cosas-, también es el primero que se ocupó de pensar en serio la comunicación pública porque en la Metafísica estudia el binomio “potencia-acto”. Y ahí aparece la “actualidad” que nos interesa, que es, como bien recoge Wikipedia, la del “acto” que tiene que ver con el conocimiento.

Nos interesa más esta “actualidad” cognoscitiva que la que tiene que ver con el “movimiento” y con la “forma”. Estas dos últimas son potencias “transitivas”, con cambios que son acciones imperfectas: porque cuando algo adquiere una nueva forma, pierde la que tenía. Si me fumo un puro, tengo ceniza, no puro. Si pinto de verde la valla que era blanca, he perdido la valla blanca.

Y ahí hay relación con lo que conocemos hoy como noticia de “actualidad”, por supuesto que sí, pero imperfecta, porque sometida siempre al “cambio” de una cosa a otra.

El tercer sentido del “acto” en Aristóteles es el “conocimiento”. Y el conocimiento tiene una cualidad específica: no es un cambio de forma o de cualidad, porque es lo que podemos llamar un “progreso en lo mismo”. La “ignorancia” no es una especie de “conocimiento pequeñito” del que salimos y mos movemos hacia un “conocimiento profundo”, o algo así. No es un “cambio”. El conocimiento tiene el sentido de una forma no se corrompe al adquirir una nueva, sino que coexisten en un mismo acto. El conocimiento (como el amor, cabe decir) es una “praxis”, un movimiento inmanente, un “crecimiento en lo mismo”. Un acto en el que no hay nada abandonado: “vemos y hemos visto, tenemos lo visto”. No se trata de “construimos y hemos construido”: esto es bien distinto de lo anterior.

Pues bien, la “actualidad” de la información y las noticias no sólo tiene que ver con los “cambios de algo a otra cosa”, sino también y especialmente con los “progresos en / hacia lo mismo”, en la medida que el asunto tiene que ver con el conocimiento.

Poseer una cosa supone el final del movimiento que llevaba a ella. Siendo el conocimiento la posesión de la forma de otro ser, como tal, y sin perder al tiempo la propia forma, resulta que el conocimiento es co-actual con su objeto.

De ahí que algunos filósofos digan que la “actualidad” se refiere exclusivamente al acto de conocer, al tercer sentido de “acto”. Mientras que los otros dos sentidos (movimiento, forma), por ser transitivos, no son “actualidad”, sino más bien “actividad”.

Algo de esto es lo que tenía en mente cuando en la anotación mencionaba la “actualidad permanente” de estas “noticias viejas”. Este es el pundo de llegada de lo que está en juego con lo que decía de la “actualidad” desligada del momento presente…

Todo un mundo de por medio, entre el punto de partida y el de llegada. Un mundo en el que -por supuesto- entran las cosas dichas por Iván, Carmen y Semilla Digital. Y otras más.
El caso es que este es un comentario desproporcionado al momento y lugar concretos, pero también adecuado a lo que está en juego con las “noticias que siempre son noticia”.

Si no queremos quedar reducidos a asuntos económicos, tecnológicos, sociológicos, éticos y políticos (todos relevantes), algo de esto hay que tener cubriéndonos las espaldas. O las vergüenzas profesionales, porque a veces vamos por ahí como reyes desnudos.

Pido mil veces perdón por esta perorata. Prometo ser lacónico y preciso, como José Luis, la próxima vez. Un cordial saludo.

#5 eCuaderno 3.0: Pistas, noticias y enlaces sobre Cibercultura, Medios, eComunicacion y Blogging por Jose Luis Orihuela y sus invitados el 26 Sep 2006 a las 08:26

[...] Llega muy a propósito la reflexión que proponía Juanjo García-Noblejas hace un par de días: Importan las “noticias viejas” y el lanzamiento de la edición española del magnífico libro de John Battelle sobre la historia de Google y el mercado de los buscadores: Buscar. [...]

#6 AS VELHAS NOVIDADES « [ weBloggers.com ] el 26 Sep 2006 a las 19:26

[...] É a propósito da disponibilidade das notícias antigas e da metáfora de tempo actual que esta caixinha de pandora potencia que Juan Jose García-Noblejas escreve no eCuaderno sob o título “Importan las noticias viejas“, a partir do publicado em ”The Long Tail“. [...]

#7 Semilla Digital el 27 Sep 2006 a las 09:27

Juan José: disculpa mi error al asumir que el post era de José Luis. Es que las firmas son tan pequeñitas y vamos tan rápido por la vida…

Un saludo,

#8 Juan José García-Noblejas el 27 Sep 2006 a las 13:27

Cierto, Semilla Digital, vamos escopeteados. Por ser lacónico sobre tu comentario: viejas y nuevas, las noticias de actualidad siempre tienen un coste y un precio cognoscitivo, no sólo crematístico. Un cordial saludo, JJ

#9 Juan José García-Noblejas el 29 Sep 2006 a las 21:29

Me escribe Juan Varela, diciendo que ha leído esta anotación, y que “unos días antes escribí algo parecido aunque con una orientación más del negocio, al hilo de una discusión en el Editors Weblog con John Burke y Chris Anderson.

Esto puede interesar a más de uno. Gracias, Juan.

#10 Visión. Un ‘blog’ del grupo Joly. » Archivo » Documentalistas: gestores de información y no ratas de biblioteca el 11 Jul 2008 a las 18:11

[...] Con Internet, las noticias ganan en inmediatez y, al mismo tiempo, tienen un envejecimiento relativo. En los medios tradicionales la ‘actualidad’ la marca la periodicidad de la publicación: diario, semanario, mensual… En la Red el tiempo no importa: lo que vale no es la novedad de un artículo, sino el número de visitas que recibe; hay artículos del día a los que nadie o muy pocos acceden, y artículos que se siguen consultando sin importar la fecha en que fueron publicados; cuenta lo que al lector le interesa leer, y no la ‘rabiosa actualidad’ de una noticia. De ello se han ocupado recientemente Juan Varela, Francis Pisani y Juan José García-Noblejas. [...]

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