En un rincón de Westwood

La escena transcurre durante una plácida mañana de domingo en un bucólico jardín de Westwood. Una tenue brisa disimula el calor veraniego, el verde por doquier brilla intenso, los ruidos de la ciudad se perciben como un eco muy lejano. Allí, apenas el canturreo de unos pajarillos, el murmullo del follaje y las pisadas ahogadas en una moqueta de hierba tierna.

Entre los pocos visitantes se respira un clima de sobrecogimiento, emoción contenida, magia. Los comentarios apenas susurrados y el andar cuidado. Ocurre que allí están todos los años juntos, todo el pasado concentrado, el final de muchas historias y los símbolos que las recuerdan.

Un halo parece coronar la escena dando un aspecto irreal al entorno que aparece como desdibujado. Ya no se escuchan ni los pájaros ni los susurros, ya no hay nadie alrededor, el tiempo se ha detenido. En el umbral que separa las realidades cotidianas de los mitos eternos, allí clavado, atravesado por la emoción te quedas un instante infinito contemplando esas dos palabras sobre el mármol blanco: Marilyn Monroe.

Escrito en Los Ángeles en agosto de 1997, tras una visita al Westwood Village Memorial Park Cemetery.

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1 comentario hasta ahora

#1 Tweets that mention En un rincón de Westwood » eCuaderno -- Topsy.com el 5 Aug 2010 a las 09:5

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