Una cuestión de confianza

Nací en Córdoba (Argentina) y viví allí 26 años, la mitad de mi vida. Soy un experto en crisis de todo tipo: políticas, económicas y militares (incluyendo una dictadura especialmente sangrienta, una guerra abortada in extremis y otra perdida).

No llevo la cuenta de los cambios de moneda acaecidos durante mi juventud, ni de los récords de inflación superados, aunque recuerdo llegar a la caja con el carrito de la compra y comprobar que los precios ya habían cambiado. También recuerdo cuando los comerciantes cerraban sus tiendas o se negaban a vender, mientras esperaban una nueva lista de precios.

En fin, aprendí que una de las pocas cosas buenas que tienen las crisis es que demuestran de qué madera está hecha la gente.

Hoy, me entristece ver en España a tantas personas quejándose y lamentándose todo el día: en los medios, en la red y en la calle. Ya está bien. Dejemos de llorar.

No podremos salir de la crisis mientras sigamos siendo una sociedad quejumbrosa, ni mientras sigamos pensando que siempre la culpa de todo es de los demás.

Hay que ponerse a trabajar para cambiar nuestra suerte y abandonar de una vez el coro de los lamentos.

Los políticos, como dice un colega, hacen mal algo que nadie hace mejor que ellos. Hay que dejar que lo hagan, hay que controlarlos desde la oposición y desde los medios, y hay que cambiarlos en las elecciones, pero no podemos cifrar en ellos nuestro futuro, ni como sociedad, ni como personas.

He aprendido que la confianza (no el resentimiento, la envidia, la sospecha, ni la venganza) es lo que nos hace avanzar, lo que nos impulsa a crear, a cambiar y a innovar. La confianza es el aceite de nuestras relaciones (personales, sociales y profesionales), y es también el lubricante de los mercados.

Tenemos que recuperar la confianza y no dejarla escapar. Y tenemos que hacerlo antes de tocar fondo, ya que entonces será demasiado tarde y estará minada.

    

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10 comentarios

#1 Beatriz Calvo el 31 May 2012 a las 21:31

Estoy contigo, Lamentándonos no vamos a ninguna parte. Hay que espantarse las moscas y levantar la cabeza, ponerle trabajo e imaginación, y una buena ración de alegría, especialmente cuando las cosas van mal. Nos toca, se lo debemos, al menos, a los más jóvenes, que no tienen culpa de nada.

#2 Juan Carlos el 1 Jun 2012 a las 01:1

Cuando estuve en Pamplona hace unos tres años me preguntaron cómo estaba la crisis en mi país (Perú). Les contesté: Nosotros siempre estamos en crisis.

#3 Aitor Uranga el 1 Jun 2012 a las 09:1

Razón no te falta José Luis.

Creo que echar la culpa a los demás es algo natural del ser humano, creo que hace falta tiempo para dar el cambio que comentas. O bien, que las cosas vayan a peor.

Ya que comentas sobre Argentina, tuve ocasión de estar allí en el 2002, en plena crisis. Vi algunas “caceroladas”, protestas airosas, y en gran medida me sentí decepcionado por ver falta de solidaridad y egoismo en parte de esas protestas.

Tu artículo es muy positivo, me ha alegrado leerlo.

¡Qué tengas un buen día! Saludos,

Aitor

PD: Me ha gustado el comentario sobre los políticos.

#4 Luis Rull el 1 Jun 2012 a las 09:1

¿Qué hueco hay en ese razonamiento para evitar que vuelva a pasar? ¿Nos conviene averiguar qué han hecho los políticos con las cajas o es mejor hacer borrón y cuenta nueva? (Lo pregunto sin sarcasmo)

#5 JOSE GINER el 1 Jun 2012 a las 10:1

Dadle un vistazo a esta página, es ánimo lo que efectivamente necesitamos, confianza, esfuerzo e ilusión.

#6 Marina Fernández el 1 Jun 2012 a las 15:1

Excelente artículo José Luis! que la adversidad sea un disparador de la creatividad para encontrar las mejores estrategias de resolución. No podemos seguir como los pajaritos en los nidos esperando que nos pongan la lombriz en el pico. Muchas gracias por compartir esta reflexión.

#7 Una cuestión de confianza el 1 Jun 2012 a las 20:1

[…] Una cuestión de confianza http://www.ecuaderno.com/2012/05/31/una-cuestion-de-confianza/  por Spain-Is-Pain hace […]

#8 Alfredo el 1 Jun 2012 a las 23:1

Para eso yo me compro un libro de autoayuda que más o menos es lo que propone lo escrito arriba.
Tipico discursito liberal más cerca de convencernos que nadie es culpable de nada.O peor, que todos lo somos…todos menos casualmente los que toman las decisiones que conducen a los pueblos al desastre.
Obviamente es mejor no quejarse.Que la gente acepte la versión oficial de la historia,que desmantelen el pais y que los culpables se vayan de rositas.Peor aun,que lo vuelvan a hacer.Solo le falta al autor aquella famosa consigna de la dama de hierro:Si a los 26 años no tienes un automovil eres un fracasado.
Vamos,venga.Todos a levantar el pais.A ser innovadores.Venga,que el contexto politico,social e internacional poco importa…
Y en la Argentina natal de esta persona curiosamente no comenta quienes fueron los autores del desastre.Quienes desmantelaron la industria argentina en la decada de los setenta siguiendo los consejos del FMI.Quienes aplicaron despues las medidas neoliberales con reducciones de salarios de los trabajadores,privatizaciones y demas y el desastre al que condujeron a Argentina en 2001 con el corralito.Por cierto,todo ese discursito de progresa,esfuerzate,iniciativa personal y bla,bla,bla se lo oi varias veces a Menem en la decada de los 90.Despues ya sabemos que paso…

#9 Felipe el 2 Jun 2012 a las 18:2

Un argentino diciendo que él ya está de vuelta de todo esto, dónde está la novedad?
Lo de recuperar la confianza, reinventarse y mirar al futuro con optimismo ya nos lo sabemos también aquí.
El problema es que hay que hacer limpieza y nadie de los que tienen que limpiar ha cogido un mocho en su vida.
Queremos que suba una Kishner?? No grácias.

#10 El anuncio que nos hacía falta » eCuaderno el 17 Dec 2012 a las 18:17

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