El retorno del periodismo de formato largo

Revista_Papel_43Me entrevistó Jackeline Beltrán para la revista Papel de El Mundo sobre el resurgimiento del periodismo de formato largo. Esto es lo que le conté:

¿Por qué pensamos que el periodismo de formato largo (en Internet) está resurgiendo? ¿De verdad hemos llegado al momento en el que podemos decir que estamos venciendo el mantra de que “en internet no se lee”?

Siguen existiendo demasiados prejuicios acerca de la lectura y de la escritura en la red. Nunca se ha escrito ni leído tanto como ahora, solo que resulta más complicado medirlo y compararlo con otros entornos. De todas formas, es cierto que las pautas de consumo de información se han modificado sustancialmente y que, cuando se habla de periodismo largo, el baremo mínimo es una extensión de 1.000 palabras y un tiempo de lectura de 2 minutos.

¿Será que ahora que hay estadísticas que indican que, efectivamente, hay mayor interés por el contenido largo, los medios apuestan más por este tipo de artículos?

Un estudio del Pew Research Center publicado a comienzos de mayo de 2016 (“Long-Form Reading Shows Signs of Life in Our Mobile News World”) revela que —a pesar de las limitaciones asociadas al consumo de información en dispositivos móviles, como el tamaño de la pantalla o la multitarea— los artículos extensos reciben el doble de atención que los breves. De mantenerse esta tendencia, y extenderse a otros mercados fuera de los Estados Unidos, será necesario reconsiderar la valoración de los dispositivos móviles como plataforma de consumo informativo de calidad.

¿Qué tienen las listas de gatitos (y todo ese contenido de consumo rápido) que no tenga el periodismo de largo formato?

Las listas funcionan porque formalizan, desde el título, un pacto de lectura acotado (“10 cosas que no sabías sobre…”), lo que permite al usuario administrar su dedicación de tiempos cortos. Los memes funcionan porque son visuales, instantáneos y graciosos. Los usuarios los comparten para aumentar su capital social generando la retroalimentación que los vuelve virales. Pero frente a los contenidos de consumo rápido que inundan los muros y cronologías de las redes sociales, se están abriendo paso las viejas narrativas periodísticas (especialmente entrevistas, crónicas y análisis) en las que autores y lectores coinciden en la necesidad de dedicar tiempo para explicar y comprender los asuntos complejos que no caben en un tuit.

Cuando hablamos de periodismo de largo alcance en internet pensamos en Snow Fall o cualquier cosa que tenga que ver con el New York Times y nos parece inalcanzable ¿Cuál es la clave para hacer periodismo largo con menos recursos de los que disponen los grandes medios?

Una clave para hacer periodismo de calidad con menos recursos es acotar la cantidad de historias a cubrir. Frente al “océano de un centímetro de profundidad” que acometen los grandes medios de masas, surge el “menos es más” que proponen los nuevos medios como bez.es (6 historias diarias) o theobjective.com (24 noticias basadas en una galería de imágenes). Otra clave es implicar a los lectores en la financiación del periodismo que quieren que se haga, como en los casos de eldiario.es y el elespanol.com.

Me decía un consultor que el consumo de los artículos largos depende también del tipo de lectores o de sociedades, por eso el éxito del NYT, por ejemplo. ¿Qué pasa con España? ¿Hay un nicho de lectores para este tipo de contenido?

Las experiencias de jotdown.es y yorokobu.es, por ejemplo, revelan que también en España hay espacios y mercados para nuevas narrativas, incluso en ámbitos especializados como el periodismo deportivo con revistalibero.com y panenka.org o la divulgación científica con casos como microsiervos.com y esmateria.com.

Ver: Cómo el periodismo clásico ‘mató’ a los gatitos (Revista Papel, número 43, 10/7/16, pp. 14-15).

    

  

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