Los usuarios dejan de consumir medios pero se vuelven adictos a la información

La Nacion - Suplemento Ideas - Ilustración de Javier JoaquínMe entrevistó Tamara Tenenbaum para el suplemento Ideas del diario La Nación para su artículo ¿Pokemon o dinero K? Lo divertido vs. lo importante en los medios del siglo XXI. Esto es lo que le conté:

¿Qué tiene de distinto el público o los lectores hoy en día de hace 20 o 30 años? ¿Qué demandan de diferente?

Desde hace 23 años, y gracias a los navegadores gráficos de la web, internet viene transformando el escenario de la comunicación pública de un modo tan radical como lo hizo la imprenta de Gutenberg a mediados del siglo XV. Estas dos décadas de navegación hipertextual, lenguaje multimedia e interactividad en línea han transformado a los lectores en usuarios de la red y en generadores de contenidos. Además, en los últimos años, el consumo de información tiende, de manera creciente, a realizarse desde dispositivos móviles, filtrado por las redes sociales y configurado por las aplicaciones del propio usuario.

En este nuevo entorno, el viejo público de los medios masivos se ha fragmentado y se ha convertido en consumidor de contenidos a la carta, hipersegmentados y cada vez más desligados de las propuestas holísticas de la cabeceras de prensa. La gran paradoja es que los usuarios dejan de consumir medios al mismo tiempo que se vuelven adictos a la información.

Hoy se habla mucho de las emociones y las “historias pequeñas”, que las historias sensibles son más leídas (y compartidas) que la información dura. ¿Es cierto, desde tu punto de vista? ¿Es algo nuevo o es que ahora tenemos más herramientas para medirlo?

El periodismo contemporáneo vuelve a enfrentarse a una de las disyuntivas clásicas de todas las industrias culturales: definir su estrategia editorial por las métricas cuantitativas o apostar por la innovación y la excelencia. En el ámbito digital, los medios orientados al clic, al tráfico mostrenco y a la publicidad por impresiones, se han convertido en rehenes de los diseñadores de memes, de los contenidos livianos o, directamente, de la basura.

Afortunadamente, también se está produciendo un redescubrimiento del periodismo de formato largo. Un estudio del Pew Research Center publicado a comienzos de mayo de 2016 (“Long-Form Reading Shows Signs of Life in Our Mobile News World”) revela que —a pesar de las limitaciones asociadas al consumo de información en dispositivos móviles, como el tamaño de la pantalla o la multitarea— los artículos extensos reciben el doble de atención que los breves.

¿Cómo ha alterado el trabajo del periodismo y las empresas periodísticas en su conjunto el “minuto a minuto” de los clics, los analytics y toda la información que podemos obtener sobre los lectores y sus preferencias?

La proliferación de los contenidos generados por los usuarios y la revolución de los amateurs convertidos en estrellas por un día, obliga al periodismo a enfocarse en la producción de información de alto valor añadido para diferenciarse y sobrevivir en un mercado de competencia casi infinita.

A pesar de la amplia variedad de medios sociales y personales, las grandes filtraciones informativas de los últimos años se han canalizado a través de medios periodísticos, y esto es una buena noticia, ya que revela que la intermediación profesional sigue siendo necesaria en la era de la abundancia informativa.

Ver: ¿Pokemon o dinero K? Lo divertido vs. lo importante en los medios del siglo XXI (La Nación, suplemento Ideas, 17 de julio de 2016). Texto: Tamara Tenenbaum. Ilustración: Javier Joaquín. Relacionado: El retorno del periodismo de formato largo.

    

  

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